lunes, 9 de mayo de 2011

CRITICAS


ESPECTACULOSALAMOD'S BLOG: María Inés Seabre - 7 de Mayo de 2011 -
"Un conjunto de excelentes artistas y actores encaran la famosa obra de Georg Büchner con una interesantísima puesta, muy bien lograda.(...)Es una puesta brillante con muchas características sorprendentes y excelentes actuaciones. La dirección y los actores se enfrentan a unas expresiones culturales muy diferentes pero logran tensiones y unas conexiones energéticas perfectas, potentes. Debo destacar la actuación Mariano Karamanian en el difícil papel del soldado, emocionante.
Escenografía y vestuario muy buenos. Las animaciones que solucionan parte de la historia e incluso aportan a la escenografía me parecieron maravillosas, una gran idea. El trabajo con la música y los sonidos son de excelente buen gusto."



A SALA LLENA: Por Rodolfo Wiesskirch - 7 de Mayo de 2011-
"(...)No voy a desmentir que a través de esta versión, me parece haber entendido mejor la obra original. Y mucho se debe a la estética elegida por López.
Visualmente es atractiva y sofisticada. El individuo es desechable, y los comportamientos intercambiables. Todos somos víctimas de la industrialización es la moraleja de este encuentro.
La inserción de un video, de un coro que canta en alemán, de un vestuario sugestivo y a la vez retrofuturista. Una puesta en escena meticulosa y geométricamente perfecta, donde lo único que no es perfecto es Woyzeck, el personaje en sí. Un hombre sucio entre tanta pulcritud. Molesta tanto perfeccionismo, tan poco lugar a lo espontáneo. Tanta coreografía mecanizada. Pero esa es la idea justamente. Esa es la intención.
La esencia de la obra está. Mariano Karamanian se destaca en su protagónico, profundo, enérgicamente desgastante, así como ese maquiavélico dúo conformado por Abreu y Mele. Todo el elenco femenino conforma un grotesco bellamente grotesco y sólido a nivel interpretativo.
Esta puesta de Woyzeck reboza en originalidad y frescura. Se disfruta, aún cuando eso significa, tener que sufrir un poco. ¿Pero donde está escrito que ver Teatro, debe ser algo fácil?(...)"





PAPERBLOG: 7 de Mayo de 2011
" (...)Con una puesta estética desafiante. Un ambiente en el que predomina el color blanco, en el cual se proyectan imágenes constantemente. Un coro de tres mujeres que acompaña en voces y cantos el transcurrir de la narrativa propuesta por el Director. Cinco actores que dentro de esta propuesta, narran desde su estado esta tragedia que por momentos golpea y por otros confunde.
Por momentos me preguntaba, si es que hay un Teatro para inteligentes y otro para la gente común, o simplemente estaba distraído por lo innovador de la propuesta escénica.(...)"

lunes, 2 de mayo de 2011

GABRIEL YAMIL : Miradas sobre “Woyzeck”- Domingo 1 de mayo de 2011



Un espectador agradecido por haber sido provocado, suscribe. Escribo con el deseo encendido del teatro, de los teatristas, de quienes no cejan en saltar al vacío. Para hacer del vacío un método, una travesía inconclusa. El vacío de entrada dispone a la mancha, a un modo de violentar el espacio que da paso a la Creación. Fue al primera impronta que recibí de la puesta.
Nació “un” Woyzeck.
Comienzo del viaje. El número, lo inefable, la cuenta regresiva que marca el retorno al punto cero, el empuje de Tànatos. Presagia la no escapatoria. La cinta de correr es metáfora de la pulsión de muerte, en tanto pone de manifiesto una marcha sin sentido, el apuro que no es màs que inercia; sòlo adquiere sentido en el afán de volver a Cero, al Nirvana, al puro equilibrio, la homeostasis de la Muerte.
Sòlo hay designio, como en la Tragedia màs pura…
El Blanco como una planicie, con su inminente relación a la muerte. (En el teatro japonés las máscaras blancas, completamente blancas, aluden a la Muerte)
No hay personajes, todos son Woyzeck.
El montaje gira en torno a las resonancias identificatorias, al universo fantasmàtico de Woyzeck.
La escenografía de su cabeza…. Se “ve” la cabeza de Woyzeck, interlocutando con sus alter egos, mutables, despiadados, irónicos. En un juego de espejos que no tiene escapatoria, cuyo propósito es precipitar el Final. Todos “saben” un saber no dicho, que es “dicho” solo en su representación; se decide ignorar el Saber del destino tràgico con el afán de producirlo.
Se pone en tensión el conflicto con la Naturaleza del hombre, planteado por Büchner, incurriendo en la paradoja de que lo que es propuesto como lo natural, es justamente la perdida de la naturaleza por parte del Hombre en tanto ser-hablante. No hay naturaleza, hay pulsión. Es la perversión de la naturaleza, su estallido. La `pulsión viene a echar por tierra la linealidad que podría suponer lo natural, para dar paso a lo polimorfo del sujeto. Un sujeto tironeado por lo social, por la cultura, que lo arranca de su ser-salvaje.
Asì, no importa quién encarne esos enunciados, por eso el intercambio, la mutación de quien toma la palabra en un deslizamiento que lo convierte en un juego de identificaciones semejante al laberinto de los espejos. El lenguaje atravesando al Sujeto, matando lo natural. A partir de aquí Büchner hará hablar a Woyzeck para empujarlo a su sin-sentido. Ese es su punto trágico. La vivencia del sin-sentido estructural.
Desde esta perspectiva, la puesta ofrece la multiplicidad identificatoria, en forma rotativa, creando el mundo Woyzeck, sus dobles.
Es clara la escena en que se encuentra en medio de ambos personajes (especularmente) calvos, a expensas de sus dichos, atrapado en su propia red. La salida al espacio en esa escena es hacia la cinta de correr. O sea, que cuando intenta producir un “por fuera”, solo puede recurrir a lo automático, nuevamente, que lo relanza a un circuito infernal. No puede no volver allí. Sale sin salida.
El recurso de la cinta es un gran acierto en tanto es la escenificación radical de la Tragedia humana. Lo que no cesa de no escribirse (merece una articulación más profunda).
Los actores aceptan la propuesta sin cuestionamientos; entendiendo que su destino trágico, el de ellos como actores acaba en cada función. Entonces los cuerpos se entregan al final. Todos están al servicio del ocaso. La entrega no es parcial.
Las voces cantadas, son lo vivo. Es lo que oxigena lo mortífero como destino final. Lo más vivo para el sujeto, lo que lo constituye como sujeto de la Cultura, es su Lengua Materna. No es azaroso que la dirección haya “necesitado” apelar a las canciones en idioma original. Lo vivo de Woyzeck, su contra máscara. Por eso las voces cantadas balancean el platò, porque generan dramaturgia. Su composición espacial que tiende a la vertical (no a la horizontalidad) denotan su atributo trágico.
Contrapesan el palabrerío infernal de los personajes, perdidos en los mares del sentido…tratando de cubrir lo que no tiene sentido. Como el doctor, cuyo cometido se cumple al suponer haber “nombrado” a un conjunto de síntomas. Su único placer, su goce, radica en ese hallazgo, en ese espejismo de la palabra…cree en el significado.
Mientras que Woyzeck se ve tironeado entre el sentido y el sin sentido. Haberse hecho la pregunta, “¿Què sentido tiene? Qué miran?”, es el inicio de su tragedia, como la pregunta de Edipo. Si hay pregunta, se pone en juego la dimensión trágica de lo humano.
Momento interesante, por demás, desde la puesta, es cuando del rojo sangre después del crimen, sobreviene el blanco en el texto “Ustedes”. Y luego el extrañamiento.”Qué lugar es este?” Pasaje del mundo puramente pulsional, lo salvaje, a la pregunta màs cercana a lo humano. De la bestialidad a la humanización. No sin el enrarecimiento del espacio, su crisis.
Las labores actorales en general, están en una búsqueda permanente, sin necesidad de puntos de arribo que comporten el riesgo de congelar la actuación.
Eso se agradece; como espectador lo agradezco.

jueves, 14 de abril de 2011

Woyzeck de G.B

Woyzeck, obra dramática inconclusa de Georg Buchner (dramaturgo alemán 1813-1837), escrita en 1837, está basada en la historia real de Friedrich Johann Franz Woyzeck, fusilero jurado del segundo regimiento, segundo batallón, cuarta compañía, que, como uno de tantos, es preso de los efectos deshumanizantes que el poder pretende con él. Woyzeck puede ser considerada precursora del estilo expresionista alemán, si tenemos en cuenta el estado de ánimo angustiante y pesimista que aborda la obra y la noción decadente y deformada del mundo en el cual se vive. Aquel mundo era el que comenzaba a nutrir las bases del pensamiento a partir del racionalismo, del que Buchner escribe proclamándose en contra y contraponiendo a su ideal (representado por El Capitán, arquetipo defensor de la moral), un "otro" -para el autor más verdadero-: el ser natural. La naturaleza es el gran tema de la obra, la pregunta es: ¿Que es lo natural? Pregunta que funciona universalmente, haciendo posible que hoy podamos volver a preguntarnos lo mismo. ¿Que es hoy lo natural? Nada tendrá que ver con los paradigmas de 1837, pero tampoco con los de veinte años atrás. El avance tecnológico superando al hombre es hoy uno de los puntos que nos hace cuestionar ¿Que es lo natural? Si vivimos en un mundo donde las plantas y las placas de red tiene el mismo valor y (siendo optimistas) el mismo cuidado. La naturaleza representada en su obra es hoy de otro origen: fragmentada, automatizada, mecánica, virtual.

Woyzeck después de Woyzeck

Y, entonces, empezando a preguntarnos ¿Que es lo natural? comienza nuestro viaje de experimentación alrededor de la obra de Georg Buchner.
La composición de una máquina escénica como resultado de una búsqueda, la imposibilidad de romper sus cánones y el espacio cerrado que plantea fueron bases para el trabajo sobre la puesta en escena, teniendo como objetivo la actualización de un texto universal para contar nuestros propios y actuales conflictos. El poder, que en 1837 deshumanizaba a Woyzeck, hoy lo tiene bajo control, pero sin necesidad de torturas físicas o extremas, mas bien con una sutileza que impresiona. LA MÁQUINA ES UNA MÁQUINA DE PODER gobernada por Andrés/Corifeo (una versión del confidente de Woyzeck), quien tiene la función de dirigir la escena/máquina. Mientras Woyzeck corre en su cinta de correr, los personajes/actores a su alrededor componen el clima hostil que el protagonista explicita, a través del juego de la actuación, por un lado, y de lo que de la narración se desprende, por otro. Nos encontramos aquí con este doble juego del actor/personaje para instalar en la actuación el mismo código de poder que en la representación. Representar para sostener el poder es una de las claves de esta actualización. LA MÁQUINA ES UNA MÁQUINA TEATRAL. El vínculo está dado por el poder y el sometimiento. Aquí, Woyzeck (y todos los personajes) verán desarrollar la tragedia delante de sus ojos, y no podrán, por más que intenten, cambiar ningún acontecimiento. Los personajes, entonces, padecen dentro de este espacio cerrado y asfixiante la tortura y goce de la representación.

PROPUESTA ESTETICA de Woyzeck




La propuesta estética general de la puesta en escena de Woyzeck está trabajada a partir de recursos pertenecientes a nuestra época actual en torno a la idea de “máquina”, para de esta manera, volver a presentar de manera actualizada un texto universal. El artista escénico Bob Wilson ha sido una de las grandes influencias en nuestra investigación sobre lo coral y lo visual. Por otro lado, debemos a los hallazgos de Tadeusz Kantor el eje de las composiciones corporales de los personajes.
La propuesta escenográfica conforma una idea minimalista en es espacio escénico a ser utilizado por los actores. El vestuario nace a partir de la dicotomía de tiempos que presenta la puesta en escena: tiempo de la historia/tiempo del discurso, es decir, tiempo del relato de la obra/tiempo de la puesta en escena. Capitán, Doctor, María y Woyzeck pertenecen al primero, mientras que Andrés/Corifeo y el Coro pertenecen al segundo espacio temporal. Para esta diferencia se ha trabajado a partir del diseño de vestuario (véase Vestuario: Bocetos del Diseño) otorgando una morfología geométrica perteneciente a la moda actual a Andrés/Corifeo y al Coro, y una estética “de época” en los personajes del tiempo del relato.
El diseño de maquillaje nació en base a la idea estética establecida, cruzándola con la corriente expresionista alemana.